Descripción imagen: Una mujer musulmana con un hijab negro. El fondo es negro. La mujer aparece situada a la derecha, y está recortada a la altura de los hombros, no dejando ver la parte de abajo de los mismos. La fotografía parece haber sido realizada en un estudio fotográfico. Fuente
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3 motivos para desechar tu feminismo paternalista

El paternalismo es una forma de violencia que está presente en gran cantidad de nuestros discursos feministas. Es necesario acabar con esta lacra para poder acceder a la interseccionalidad deseada. Sin embargo, puede que no estés segure de por qué el feminismo paternalista es un error, así que aquí puedes encontrar tres motivos para aborrecer dicho paternalismo:

 

1. El paternalismo en sí es una forma de violencia.

El paternalismo anula la autonomía y libertad de elección que tenemos las personas. Suprimir esta autonomía es una forma de eliminar una parte esencial para el desarrollo pleno y absoluto de nuestra felicidad; es una forma de causarnos daño, de cortarnos las alas. Lo más pernicioso del paternalismo es que este daño suele ser visto como una forma de preocupación o incluso de cariño y afecto.

El paternalismo es una insidiosa forma de violencia patriarcal enmascarada bajo la tóxica idea del “te hago daño porque te quiero”, “te hiero porque me preocupas”, etc. Eliminar ese conjunto de ideas tóxicas es una forma de acabar con buena parte del patriarcado.

 

2.  Silencia las voces de grupos oprimidos, menospreciando sus vivencias.

Aunque las intenciones sean buenas, silenciar supone acallar y menospreciar las vivencias de otras personas. Si no escuchas las demandas de, por ejemplo, las trabajadoras sexuales, y hablas en su lugar, estás silenciándolas, usando tu privilegio para imponer tu opinión sobre las suyas. Esta es una forma de arrebatarles el poder a grupos oprimidos sistemáticamente, y arrebatar el poder en un movimiento que busca la libertad de opresión es una contradicción en toda regla.

Un ejemplo de este paternalismo lo tenemos con la actitud de ciertos sectores feministas con Cristina Pedroche. En un artículo se le acusaba de que llevar un vestido que dejaba ver gran parte de su piel fomentaba el machismo. No voy a hablar de que esta es una forma de culpar a la víctima sino del paternalismo que hay detrás de ese artículo. Pedroche ha dicho que la decisión fue suya, y entiendo las implicaciones patriarcales a la hora de seleccionar la vestimenta y limitar nuestras experiencias (aunque estas limitaciones no sean vistas a simple vista y necesiten de un profundo análisis para encontrarlas) pero eso no da derecho a decir que no ha sido decisión suya, como si fuera ajena al mundo del feminismo sin ni siquiera conocer bien a la persona. No, no puedes dar por hecho que ella no sabe sobre feminismo o que está más alienada que tú. No puedes dar por hecho que no es tan libre a la hora de seleccionar vestimenta como ella ha sentenciado. Estás silenciando su experiencia, su voz que grita “libertad de elección“, para imponer la tuya, la que le dice que se equivoca y que no es libre por una serie de razones y que, por lo tanto, su elección es machista. Estás acallando su discurso para imponer el tuyo, no únicamente desde un pedestal clasista sino acusándola incluso de fomentar que se la cosifique, como si ella tuviera la culpa de ser víctima de la cosificación. Ese caso no es únicamente un ejemplo de paternalismo sino también de cómo el feminismo paternalista puede llegar no únicamente a silenciarnos sino a convertirnos en culpables de nuestra propia opresión.

Hay feministas pro-sexo que se muestran orgullosas de mostrar su cuerpo y de salir en imágenes realizando felaciones. Silenciar a quien muestre y haga uso de su cuerpo imponiendo un feminismo paternalista y no interseccional es una forma de acallar sus voces, menospreciando sus experiencias de manera descarada.

 

3. Dificulta el aprendizaje y la deconstrucción de privilegios.

El paternalismo suele darse desde una posición privilegiada donde la persona paternalista en cuestión cree tener la razón, creyendo que le hace un favor a la persona afectada cuando habla en su lugar. Creer que tienes la razón y que la persona por la que hablas está equivocada es una forma de no revisarte, de cerrarte en banda a nuevas y enriquecedoras perspectivas que podrían hacer de tu feminismo un lugar más agradable, más interseccional, más anti-kyriarcal.

Escuchar a grupos oprimidos es una parte crucial a la hora de deconstruirnos y seguir aprendiendo; no hacerlo teniendo la posibilidad es una forma de oprimir, de usar nuestros privilegios para causar daño, aun cuando nuestras intenciones sean buenas.

Sobre JK3

JK3 es una persona transgénero no binaria amante del arte que reside en Madrid, España. Elle es une activista transfeminista y neurodivergente que combate el cisheteropatriarcado, la neuronormatividad y el capacitismo en su día a día. Es le fundadore de Feminismo Actual, así como escritore recurrente. También trabaja en proyectos contra el bullying en sus ratos libres. Si te interesa, puedes seguirle en Twitter @OfficialJK3