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5 Maneras de Apoyar a una Persona Trans Experimentando Disforia de Cuerpo

¡Advertencia de contenido!

Este artículo aborda el consumo excesivo de alcohol y describe detalladamente una experiencia de disforia.

Originalmente publicado en Everyday Feminism

Mi pareja está golpeando la puerta, rogándome que le abra.

Estoy sentado frente a un gran espejo, con lágrimas cayendo en silencio por mi cara mientras agarro mi camisa con una mano y una botella de vodka con la otra.

La cantidad de pánico que mi pecho me ha causado en los últimos tres meses ha llegado a un punto de ruptura. Me quedo, impotente, en un cuerpo que me confunde y aterra.

Cuando me miro, con el cuerpo temblando, recuerdo cuando era niño y arrancaba las cabezas de mis personajes de Lego para ponerlas en cuerpos diferentes – solo que esta vez las estacas son reales y altas.

Puedo reconocer mi cara, pero todo lo demás se siente muy, muy mal.

Mi pareja logra abrir la cerradura y empujar a través de la puerta. Sus ojos se abren con horror cuando se dan cuenta de que he estado bebiendo para hacer frente a mi disforia. Elle toma la botella de mí, y me escucha mientras se apresura por el pasillo, vertiendo el vodka en el lavabo del baño.

Regresa y, ayudándome a levantarme, envuelve una manta a mi alrededor, me ayuda a meterme en la cama, besa mi frente y dice: “No estoy enfadade. Estoy preocupade.” Cuando murmuro una disculpa borracho, elle suspira, acomodándome con otra almohada. Me estruja suavemente.

Vamos a ver Netflix, vamos a descansar, y todo va a estar bien.

* * *

Ser una persona trans y genderqueer que experimenta regularmente disforia de cuerpo ha sido un reto que pocas personas en mi vida se han sentido preparadas para afrontar.

Hacer frente a la disforia de cuerpo, y mucho menos ayudar a alguien a hacerle frente, no es algo que nos enseñen o esperemos encontrar.

La mayoría de quienes saben que experimento disforia nunca anticipan la medida en que repercute en mi vida – en mi peor momento, puedo pasar días encerrado en mi apartamento, sufrir ataques de pánico en la ducha, y antes de que me ayuden podría incluso recurrir al alcohol para hacerle frente.

Mientras que mis amigues y seres queridos no pueden quitarme la disforia, pueden ayudarme a hacerle frente de manera más saludable y superar las inevitables olas. Con el apoyo de la gente que me quiere, hemos aprendido juntes las mejores maneras de controlar mi disforia – y se ha hecho una gran diferencia en mi vida.

Así que si te estás preguntando cómo apoyar a una persona trans que está experimentando disforia de cuerpo, esta lista de cinco puntos es un gran lugar donde empezar.

 

1. INVOLUCRARSE COMPASIVAMENTE Y VALIDAR SU EXPERIENCIA.

No hay dos episodios de disforia idénticos.

El espectro de las emociones que experimentamos con disforia puede variar de época a época, de persona a persona o incluso de un episodio a otro. La gravedad también puede variar de leve a grave.

Algunos días, quizás nos sintamos cómodes en nuestra piel; otros días, puede ser intolerable.

Teniendo todo esto en cuenta, independientemente de la gravedad o el enfoque, es vital validar la experiencia de esa persona.

“¿Es realmente tan malo?” nunca es una contestación aceptable. “¿Por qué no puedes salir de tu apartamento?” no es una respuesta aceptable tampoco. Y “Terminemos con esto, todes tenemos inseguridades” es, absolutamente, una respuesta horrible al 100%

Todas estas respuestas trivializan el dolor de esta persona y sugieren que lo que siente no es algo de lo que merezca la pena preocuparse.

Lo que una persona trans necesita de ti es validación.

“Siento que esto esté sucediendo” o “Eso suena realmente horrible” son respuestas que reconocen el dolor de esta persona – y por otra parte, validan que es real e importante. Esto es lo que nosotres, como personas trans, necesitamos de las personas que nos apoyan.

Recuerda también que la disforia de cuerpo puede afectar no únicamente a las mujeres trans y hombres trans. Toda una gama de identidades – incluyendo gente genderqueer, personas agénero, neutrois, bigénero, y así sucesivamente – podemos experimentar disforia.

El balance final es que todos los casos de disforia son válidos e importantes, no importa quién vaya a través de ella o cómo la experimentan.

Así que por favor, no interroguéis, no discutáis, y no invalidéis. Necesitamos – más aún, merecemos – tu compasión.

 

2. PREGUNTA CÓMO PUEDES AYUDAR.

Toda persona trans es diferente, y a veces lo que nos ayuda a través de nuestra disforia puede variar.

Teniendo esto en mente, preguntar a le experte – la persona trans en sí – es un gran manera de empezar si quieres ayudar a alguien con su disforia.

Algunas personas trans necesitan salir de casa para divertirse, mientras que otras se estremecen ante la idea de estar en público. Algunas personas trans pueden encontrar reconfortante hablar de su disforia, mientras que para otras sólo será más molesto si se intenta mantener una conversación al respecto.

Lo mejor es preguntar a la gente lo que necesitan cuando están experimentando disforia. Es tan simple como decir “¿Cómo puedo ayudar en este momento?”

Mi pareja sabe que cuando la disforia está llamando a la puerta, vamos a pasar nuestra noche viendo Parks & Rec o jugando a Nintendo. Puntos de bonificación si hay palomitas involucradas.

En algunos casos, una persona trans puede necesitar ayuda en la creación de una campaña de crowdfunding para cirugía o puede necesitar una lluvia de ideas de cómo iniciar la TRH (algunos grandes incluyen Indiegogo, Giveforward y Crowdrise). Tal vez necesita ayuda ahorrando para un nuevo binder. Sin embargo, no todas las personas trans optarán por estas cosas. En lugar de sugerir una intervención específica, permítele sacar el tema. Si está en su mente, elle lo dirá.

Tened en cuenta que a veces no sabemos lo que necesitamos. ¡Y eso está bien! Es entonces cuando los próximos consejos os serán útiles.

 

3. SUGIERE DISTRACCIONES O ACTIVIDADES DIVERTIDAS

Libros para colorear. Maratón de sus películas favoritas. Pedir comida tailandesa y jugar con un juego de mesa. Haced una lluvia de ideas sobre algunas distracciones divertidas que pueden distraerle de la disforia – y si hay risas involucradas, es incluso mejor.

Asegúrate de que las ideas que sugieres no están triggereándole.

Por ejemplo, ponerse un bañador e ir a la piscina no es siempre la mejor idea si se tiene disforia relacionada con su cuerpo.

Del mismo modo, ir a una funhouse llena de espejos podría no ser tan divertido para alguien que quiere evitar pensar en su cuerpo.

Si estás seleccionando una película, un documental sobre cirugía plástica puede no ser la mejor opción.

Trata de elegir una actividad que sea agradable y esté alejada de la crisis en cuestión.

Y recuerda que en ocasiones no estamos de humor para cosas divertidas. Si ese es el caso, una taza de té y un hombro sobre el que llorar puede ser también de utilidad.

 

4. ENVIAR (¡O TRAER!) UN “PAQUETE DE AUTOCUIDADO”

Los “paquetes de cuidado” son increíbles. Pueden incluir aperitivos deliciosos, lociones o jabones, animales de peluche mimosos, una película o un libro favorito, un diario para escribir nuestros sentimientos, plastidecors o lápices de colores y un cuaderno de dibujo, o cualquier cosa que puedas pensar que podría ser reconfortante.

A veces la gente trans no quiere visitantes cuando se sienten disfóricas. Esto es importante de respetar – y una gran razón para optar por un paquete de autocuidado si no están buscando pasar el rato en compañía de otras personas.

Enviarlo por correo o dejarlo en su porche (con permiso) es una gran manera de decir: “me importas y también respeto tus límites.”

Si sabes que no está de humor para cocinar, también te puedes ofrecer para enviarle comida de su restaurante favorito – o entrégale la comida tú misme.

Si todo lo demás falla, una tarjeta regalo de una de sus tiendas favoritas puede animarle a tratarse a sí misme, y no requiere la creatividad de montaje de un paquete de autocuidado.

 

5. SI ES NECESARIO, ANÍMALE A BUSCAR AYUDA.

El día después de beber vodka para hacer frente a mi disforia, mi pareja me sentó y me ayudó a programar una cita de terapia.

La disforia es una bestia – y a veces esa bestia necesita algo más que la fuerza de voluntad para domesticarla.

Si su ser querido está participando en conductas de afrontamiento nocivas o insalubres, o está lidiando con ideas suicidas, es el momento de buscar ayuda externa.

Une terapeuta trans-competente, por ejemplo, puede ser una importante red de seguridad para una persona trans lidiando con su disforia; un grupo de apoyo local en un centro comunitario LGBTQIA+ también puede ser un gran recurso.

En el caso de disforia acompañada de tendencias suicidas, entra en contacto con el Teléfono de la Esperanza (llama al número que corresponda.)*, o si hay un plan y tienes la intención de actuar, llamar al 112 puede ser un paso necesario. Las personas transgénero somos especialmente vulnerables, y es que el suicidio es a menudo un asesino silencioso en nuestra comunidad.

A veces lo mejor que puedes hacer por alguien a quien amas es animarle a buscar los recursos y el apoyo que necesita para asegurar su bienestar a largo plazo.

* * *

Mi pareja lo hizo todo bien aquella noche cuando yo cometí el error de beber para lidiar con mi disforia.

No perdió tiempo cuestionando la legitimidad o la extensión de mi lucha. Elle no invalidó mi dolor. En su lugar, compasivamente expresó su preocupación sin colocar juicio sobre mí o mis elecciones. Y después de asegurarse de que estaba a salvo, me ayudó consolándome y distrayéndome.

Cuando el tema se asentó, me animó a buscar el apoyo profesional que necesitaba para asegurar que noches como aquella no volverían a ocurrir.

La disforia puede ser dolorosa, y en ocasiones, traumática. Dicho esto, el apoyo de un ser querido puede hacer toda la diferencia.

Puedes no ser capaz de quitar el dolor y el malestar que viene con la disforia de cuerpo, pero con compasión y respeto, puedes ayudar haciéndonos la carga más fácil de llevar.

 


 

Este artículo está escrito por Sam Dylan Finch:

Sam Dylan Finch es un escritor queer y educador residente en San Francisco que trabaja escribiendo para Everyday Feminism. Además de sus trabajos en Everyday Feminism, él es también el fundador de Let’s Queer Things Up!, su asombroso blog. Con una pasión para el cambio impactante a través de la narrativa personal, Sam escribe sobre sus luchas y triunfos como genderqueer y bipolar con la esperanza de enseñar a otres acerca de su identidad y comunidad. Puedes ver más sobre él aquí (en inglés) y leer sus artículos de Everyday Feminism aquí (en inglés). Síguele en Twitter @samdylanfinch

Sobre JK3

JK3 es una persona transgénero no binaria amante del arte que reside en Madrid, España. Elle es une activista transfeminista y neurodivergente que combate el cisheteropatriarcado, la neuronormatividad y el capacitismo en su día a día. Es le fundadore de Feminismo Actual, así como escritore recurrente. También trabaja en proyectos contra el bullying en sus ratos libres. Si te interesa, puedes seguirle en Twitter @OfficialJK3

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